Mi cuaderno de bocetos es mi cosa favorita —sea cual sea el de turno—, lo llevo a todas partes, dibujo o escribo en el siempre que puedo, y lo comparto con mis clases, a veces no si se es mi cuaderno de clases o mi bocetero. Muy a menudo ocurren historias extrañas, divertidas o sin sentido al rededor de el, estas son unas pocas de las que recuerdo:

